La Muerte del Hippie/Fin del Verano del Amor '67 - Haight Ashbury

Los Diggers han dicho que es tiempo de acabar con esto y así se ha hecho. Como todo en la naturaleza, el Verano del Amor cumplió su ciclo y lo hemos enterrado. Con ello hemos pretendido alejar a la incesante cobertura mediática y a los drogadictos, algo se estaba pudriendo y le echamos tierra encima.

Nunca esperamos que durara para siempre. Era el Verano del Amor, los hippies estamos atados a una estación de año: desde siempre fuimos temporales, una transición. Este fue el único verano del amor que pudo haber existido, ya no habrán más; pero sus flores no las hemos cogido sólo nosotros: se han expandido por el mundo como una onda de sonido por el aire. Si alguna vez hubo un objetivo era ese. Nos iremos de acá llenos de aquello que vinimos a buscar.

Hicimos un monigote para que todos lo vean. Lo disfrazamos de hippie y lo llenamos con nuestros deseos para que todos lo vieran en sus televisores. Luego lo enterramos en la mitad del parque, para que todos supieran que se había acabado. Lástima que los Beatles acaban de lanzar el Sgt. Pepper's.

Ya no queremos que nadie venga acá. Más aun, queremos que se vayan. Que nos vayamos. La revolución ya fue hecha aquí, ahora vayan a hacerla a sus hogares, a sus lugares natales. Espársanla, acá el ambiente está saturado y hay que despejarlo. Levantar las tiendas, sacudir las mantas, airear el aire.

Haight Ashbury se había comenzado a transformar en un epicentro de dealers y drogadictos. Por otro lado, los pelos largos se pueden ver ahora por cualquier calle de San Francisco. La idea emigró, había que hacer lo que había que hacer antes que nuestra cuna se transformara en un antro de corrupción. Había que quemar el nido antes que se pudriera. En cualquier caso estábamos hartos de la prensa.

"Mientras vivimos unas vidas de relajo, cada uno de nosotros tiene todo lo que necesita", como cuenta la letra de Yellow Submarine. No hay duda de por qué cuando George Harrison vino para acá decidió dejar el LSD. Nosotros vivimos en nuestro Submarino Amarillo, ahora sólo será la historia de un hombre que navegaba los mares.

En el pueblo en que nací
vivió un hombre que surcó los mares
y nos contó toda su vida
en la tierra de los submarinos.
Así que navegamos hasta el sol
hasta que encontramos el verde mar
y vivimos bajo las olas
en nuestro submarino amarillo.
Todos vivimos en un submarino amarillo.

Crónicas de los San Francisco Diggers, segunda parte

El otro día entró una vieja mujer negra a la Tienda Libre en Haight Ashbury. Estaba robando, o al menos eso creía ella. Yo me acerqué y le dije que no podía robar aquí. Ella me contestó violenta que no estaba robando. Yo le dije que sabía que no estaba robando porque aquí no se puede robar, es una tienda libre. "Uh-huh". Creyó que me estaba burlando de ella. Si es una tienda libre déjame en paz, dijo. Así que lo hice. Al día siguiente, ella llegó con un edificio de donas de hace un día y las dejó en el mostrador: lo había entendido perfectamente, así de rápido. No todos llegan a comprender tan bien la verdadera estructura de las tiendas libres, donde no sólo los productos son gratuitos sino también los roles. Todos somos usuarios y gerentes del local a la vez. Las cosas son gratis porque son de todos nosotros: la tienda también lo es. Ojalá todos se apropiaran de esta idea.

En las palabras de Peter Coyote, actor, uno de los más denotados Diggers: "Esta es la tesis: si existe tecnología y maquinaria en el planeta que puede hacer una televisión para cada hombre, mujer y niño en el planeta, y tú no tienes una tele porque no tienes la plata... el dinero es la manera de inventar escasez. El dinero es algo puesto entre tú y el artículo de comodidad, y todo lo que tienes que hacer es cambiar tu vida por él. Todo lo que tienes que hacer es ir a trabajar diez horas al día y ellos te darán el dinero que no estás permitido a imprimir y luego podrás ir y comprar la comodidad. Pero si no te importase que el artículo fuera nuevo, y estuvieras dispuesto a vivir del chorreo de esta cultura... habrían teles en todas partes, radios, ropa, muebles, lo que necesitaras. Ahí está la tienda libre. Y en compensación, te devolvemos tu vida. Las veinticuatro horas de tu tiempo."

Es uno de los mensajes más esperanzadores que he oído en mi vida tardía, por eso tratado de que la Comunidad siga el ejemplo de estos Diggers, de esta compañía de teatro que se autodenomina anarco-comunitaria (¿o podríamos traducirlo como anarco-comunitismo? De cualquier manera, no confundir con anarco-comunismo). Sus tiendas libres no han sido sólo un sustento para nosotros, sino una inspiración, una iluminación. Y pensar que creíamos que ser hippie era ser un "consumista natural" o algo así, que hacer el bien en el mundo era hacer el amor, que cambiaríamos la mentalidad de la gente cantando canciones alrededor de fogatas. Se puede hacer más que eso, se puede atacar a la raíz del problema, y quizá esta no es la plata sino la idiosincracia de las personas que gira en torno a ésta. No vamos a cambiar el dinero, no vamos a cambiar su naturaleza ni lo vamos a suprimir con nuestras intervenciones artísticas/tiendas libres, pero podemos cambiar a la gente, hacer que ya no sienta su necesidad, hacer que valore más su vida.

El fin del verano de 1967 se acerca, y con ello nuestra vuelta a Chile. Los Diggers están planeando realizar un acto que han titulado La Muerte del Hippie. Supongo que en parte lo será para nosotros: allá en Chile sólo hay cuicos liberales con pinta de hippie, ninguno ve como nosotros ahora, aunque temo que en un comienzo nosotros hayamos sido exactamente iguales.

Crónicas de los San Francisco Diggers

fotografía de una Free Store en el barrio de haight ashbury
«¡Todo es gratis porque es vuestro!»

los diggers quizás sean lo mas grandiosos y bello que nos allá tocado conocer en nuestras vidas, un grupo de personas que bajo este eslogan tienen como objetivo el desmontar las bases del intercambio alienado (y alienante) en el cual nos basábamos y construíamos nuestra realidad, para dar pie a la revolución que vendrá.

debo admitir, sentimos que nuestro ahora objetivo mas claro no puede ser otro que acompañar y ayudar a esta compañía de teatro que tanto ya nos ah entregado. sus incansables y felices emprendidas indudablemente sonaran ridículas a oídos necios, o quizás suenen a actos caritativos por excelencia, pero de eso nada.

No entendíamos como y porque nos regalaban ropa, comida, techo y conocimientos... no entendíamos porque no se pagaba... pero... para entenderlo todo no basto mas que una simple explicación, «¡Todo es gratis porque es vuestro!», tan simple como suena, los diggers poseen una serie de tiendas y comedores improvisados donde alimentan y regalan todo lo que tienen, siempre acompañando sus agradables intervenciones de obras de teatro que resultan en improvisaciones realmente muy entretenidas que involucran siempre al publico. 

Claramente nace la interrogante sobre como conseguían obtener todo lo que regalan, porque los diggers son como nosotros, rechazan el dinero absolutamente, de hecho uno de sus mas celebres obras la titulan "la muerte del dinero". la mayor parte de las cosas que regalan las conseguían de los desechos de la industria alimenticia o textil... ademas siempre existen donaciones o simplemente lo que no te sirve vas y lo dejas en una Free Store y alguien mas lo toma, funciona tan bien que las tiendas se mantienen solas no necesitan personal, todos somos gerentes.

El espíritu digger contagia a la gente, no solo nosotros queremos colaborar, todos lo queremos hacer, es así como nos solemos acercar a las distribuidoras de alimentos y pedir los excedentes o desperdicios que se encuentren en buenas condiciones, la mayoría de las veces nos dan cajas llenas de frutas que por problemas burocráticos no lograron embarcar.

Es así como simplemente regalamos todo, sin ningún animo de alguna retribución por muy pequeña que esta sea.





Verano del Amor '67, Haight Ashbury, San Francisco

"Un nuevo concepto de celebraciones bajo el subsuelo humano debe emerger, volverse consciente, y ser compartido, para que una revolución pueda ser formada con un renacimiento de la compasión, la percepción, y el amor, y la revelación de la unidad para toda la humanidad." Fueron las palabras del Oráculo de San Francisco, el diario sicodélico de Haight-Ashbury, cuyo número sexto dejamos en este diario, y con cuyas palabras se anunciaba el advenimiento del Verano del Amor. El Consejo, conformado por diferentes grupos como The Family Dog, The Straight Theatre, Los Diggers, el mismo Oráculo de San Francisco, entre otros, se reunieron para nombrar este verano y solucionar con antelación los problemas que surgirán debido a la gran cantidad de gente (más de cien mil) que se espera venga a vivir en comunidad en este Parque, epicentro de este astronómico evento. El Consejo organizó con anticipación una clínica gratuita, alojamiento, comida, sanitización, música, arte, y coordinación con los templos locales (como se ve en la portada de la revista, las religiones no son más que supersticiones para el Consejo, pero tampoco discriminan entre ellas).
La gente llega aquí en hordas y las autoridades se han alarmado, lo suficiente como para poner la palabra en los medios y difundir aun más nuestro mensaje. Este verano nadie pasará inadvertido a nuestro movimiento, y cuando el mundo haya asimilado nuestro pensamiento aunque sea sólo lo necesario para llegar a abrirse a nosotros, la revolución se habrá producido, y nos encontraremos con una humanidad más tolerante, de mayor consciencia y mucho más dispuesta al amor. La gente no sólo se reúne aquí en Haight Ashbury, SF, también lo hace en Nueva York, Los Angeles, Philadelphia, Seattle, Canadá, Europa...
La compañía de teatro conocida como los Diggers están haciendo un hermoso trabajo entregando servicios gratuitos a toda la gente que los desee y haciendo puestas en escena como "La parada de la muerte del dinero". Dicen que son 'anarquistas comunitarios'. Los seguiremos de cerca en próximas ocasiones, este acontecimiento no sería nada sin sus esfuerzos.
Nos preguntamos cómo les estará yendo a nuestros hermanos en Chile, y si estarán recibiendo noticias de nosotros y nuestra revolución. Las marchas y manifestaciones en contra de la Guerra de Vietnam siempre nos atraen y aumentamos considerablemente la masa, transformándola con nuestra natural festividad en un carnaval, pero no son nuestros mismos líderes las que las lideran.
El Verano del Amor es sobre exploración, encontrar nuevas maneras de expresión, estar al tanto de la propia existencia. No sobre drogas y estar en ácidos como los que nos ven de afuera creen. Es la expresión máxima de libertad, de comunión con los demás, de una forma alternativa de vida, más en contacto con nosotros mismos. Es un gran experimento social. Es un descubrimiento.

Human Be-In

San Francisco, 14 de enero 1967

Hoy fuimos partícipes de un evento astronómico: una convergencia en el Parque Golden Gate de más de veinte mil almas en busca de mayor conciencia. En el preludio al Verano del Amor, el Human Be-In, nos encontramos con la más grande congregación de nuestros pares y hermanos de espíritu y vivimos en comunión durante una tarde de manifestación cultural.

Compartimos hoy por primera vez con dos facciones de nuestro movimiento que hasta ahora se habían demostrado filosóficamente divididas: los radicales de Berkeley, quienes han estado librando su propia guerra al gobierno norteamericano en contra de la Guerra de Vietnam, y los no tan políticos hippies de Haight-Ashbury, con su lucha pacífica. Nunca antes habían estado tan cerca como hoy, manifestándose en común por la descentralización cultutal y política de Estados Unidos, la aceptación del uso de drogas ilícitas y la conciencia ecológica.

El Oso Stanley repartió masivas cantidades de su receta casera de ácido, el Relámpago Blanco, y alcanzamos un estado de empoderamiento personal al que nunca antes habíamos accedido, con la ayuda del LSD y la increíble energía que se recogía y confluía en el Parque por la gran cantidad de gente que ahí estaba reunida y cuyas mentes se encontraban en una misma sintonía, vínculo mental que compartimos gracias a la psicodelia en vivo de Jefferson Airplane, entre otros maestros de las vibraciones acústicas.

El tiempo le ha llegado a la moralidad de la clase media burguesa para darse cuenta de que éste no es el mundo de antes y ya no le corresponde a una generación de antiguos antediluvianos y comerciantes de nuestra paz definir qué es lo correcto y a qué guerra hay que ir, su sueño americano es tan delusivo como cualquier pesadilla del País de las Maravillas. No somos ciudadanos de su sociedad anacrónica, somos seres humanos, y habitamos el presente. Es hora para las mentes de abrirse al universo y experimentar con las posibilidades.

Cuando la verdad se descubre como mentira
y toda alegría dentro de ti muere,
mejor encuentra alguien a quien amar.
--Jefferson Airplane, Somebody to Love