Stgo., 9 de enero 1967
Hoy despegamos en el Avión del Deseo hacia la Tierra de la Libertad, en busca de Trascendencia y Verdad, donde estaremos un paso más cerca de nosotros mismos.
Hacemos una mención especial a nuestro hermano de América, Uranus, con cuya carta e invitación damos comienzo a este Diario, y con cuyo vehículo que hemos comprado en conjunto, el Submarino Amarillo, continuaremos nuestro viaje una vez allá. Que la tranquilidad lo siga siempre de cerca.
Les dejamos todo nuestro amor a aquellos que esperarán nuestro regreso acá en tierra chilena, especialmente a Luz, cuya delicada situación espiritual la privó de acompañarnos en nuestro sueño colectivo, por orden de su psiquiatra. Esperamos, Luz, que compartas nuestras experiencias a través de nuestro vínculo metafísico y tu alma se ilumine como siempre nos ha iluminado a nosotros.
Este será el Verano del Amor, la Revolución de las Flores esparcirá su polen dorado hasta los confines del espacio sideral y las estrellas, más brillantes que nunca, guiarán al humano por el camino del amor libre, la convivencia pacífica y el rechazo al consumismo. Suelten las amarras, presuricen sus cerebros, fluyan con la energía del viento. Despegamos.
