Por fin ha llegado el tiempo del cambio. Por fin ha vencido la Unidad.
Este Gobierno trae algo que ningún otro: una promesa. Un futuro diferente, uno que no nos pertenece. No a nosotros, sino a nuestros niños. Nosotros no somos los hombres del mañana, los nuevos hombres, son ellos: nosotros estamos aquí sólo para cimentar su camino. Nunca habíamos escuchado algo tan cierto.
La Comunidad Tierramanecer ha cambiado mucho desde que se formó. Quizá lo único que se ha mantenido en todo este tiempo es la desaprobación de nuestros respectivos padres biológicos. Antes casi por una simple cuestión de moda y de gustos, ahora, y ahora más que nunca, por razones políticas. Pero nunca nos habíamos sabido tan ciertos en nuestras ideas. Y esta vez aquí, no en Gringolandia ni en Méjico, aquí como en ningún otro lugar del mundo.
Ya no somos los jóvenes que hace más de tres años partieron en un viaje psicodélico por los Estados. Ya no somos jóvenes, ahora somos responsables de algo más que sólo nosotros: somos responsables del futuro, y el futuro no está en nosotros ni en Salvador Allende, está en la verdadera juventud. Nosotros sólo tenemos nuestro trabajo. Es lo único que de verdad nos pertenece. Si queremos dar algo de nosotros el trabajo de nuestras manos es lo único que vale.
Es por eso que vamos a los Días del Trabajo Voluntario, y ahora entendemos por qué nos llamó tanto la atención el modelo de los Diggers. Porque se puede construir algo mejor si ponemos nuestro trabajo libre en ello. Para nosotros y para los que siguen. Las cosas están cambiando y aunque nosotros no seamos la promesa de este gobierno somos nosotros los que la vamos realizar, porque no es el gobierno de unos sino de todos. El Programa es para todos, y somos todos los que lo debemos llevar a cabo con nuestra fuerza.
Chile ha sido siempre un país distinto a los demás, una excepción. No es de sorprenderse que aquí haya salido electo el primer presidente marxista de occidente. Sólo esperamos (más bien, trabajamos para) que nuevos cambios insospechados lleguen a nuestra puerta. Estuvimos en Haight Ashbury , en el seno del mvimiento hippie, pero nunca habíamos sido tan partícipes de algo. Nunca habíamos tenido tanta visión por delante. Nunca habíamos encontrado el futuro tan cerca nuestro.


